PSICOLOGIA EVOLUTIVA Y DIFERENCIAL II
MEXICO NORTE
CAMPUS POZA RICA
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA
ASIGNATURA
PSICOLOGIA EVOLUTIVA Y DIFERENCIAL
II
PSICOLOGA
CONSUELO ISABEL CALDERÓN VILLEGAS
BLOGGER
JUVENTUD, MADUREZ Y VEJEZ
ESTUDIANTE DEL 402
CIRLA LETICIA ACOSTA TORRES
FECHA DE ENTREGA 28 DE MARZO DEL 2021
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JUVENTUD
LA ADULTEZ TEMPRANA
La edad adulta temprana abarca un espacio de tiempo prolongado,
posterior a la adolescencia, ubicándose entre los 20 y 40 años, se
considera, por lo tanto, una de las etapas de mayor plenitud en el ser
humano.
Una vez superada las crisis de la adolescencia, en los aspectos
físicos, con la aceptación de la imagen corporal; lo sexual, con la
identidad y orientación; lo social, al asimilar el rol en la comunidad, y lo
vocacional, al elegir un oficio o carrera.
La presencia de los aspectos anteriores se manifiesta en un estado
de bienestar integral que hace del adulto joven un miembro de la
sociedad activo y productivo, en lo que al trabajo se refiere, así como en
las relaciones sociales y amorosas, en el deporte, en la economía
personal y familiar
FUNCIONAMIENTO SENSORIAL
Los sentidos considerados como básicos, es decir, la vista (fotorreceptor)
y el oído (fotorreceptor), tienen la capacidad de percibir de manera más
nítida entre los 20 y 25 años, perdiéndola gradualmente conforme pasan
los años.
La agudeza visual empieza a disminuir aproximadamente
alrededor de los 40 años, en tanto que en el oído, la capacidad para
percibir los tonos más agudos presenta una pérdida gradual a partir de
los 25 años.
Los sentidos quimiorreceptores como el gusto y olfato, así como el
mecanorreceptor, es decir, el tacto y en particular de dolor y temperatura,
van a permanecer constantes y estables aproximadamente hasta los 45
años.
El buen funcionamiento de los sentidos está relacionado con los
hábitos y prácticas positivas, especialmente las de higiene; el caso
particular del oído, al estar vinculado con el equilibrio o sentido
vestibular, adquiere una dimensión más amplia, pues el daño que
presente impedirá el movimiento estable, la tolerancia a las alturas y la
realización de actividades sencillas como caminar, subir escaleras o
andar en bicicleta, sin descartar las de tipo laboral, que al no poderse
realizar llevan a una discapacidad y cese del trabajo.
Algunas adicciones, como fumar, dañan tanto al sentido del gusto
como al olfato, disminuyendo la capacidad para diferenciar los sabores
(dulce, amargo o picante), las temperaturas (frío o caliente), y los aromas
(floral, mentolado o pútrido).
El trabajo en condiciones poco favorables como el realizado en
industrias como la minera, la petroquímica, del acero o la limpieza con
solventes, son un factor de deterioro sensorial.
FUNCIONAMIENTO PSICOMOTOR
De los 25 a 30 años, el ser humano se encuentra en el punto máximo de
su fortaleza muscular y destreza manual, por lo que sus habilidades
laborales, artísticas y deportivas son utilizadas para la adquisición y
beneficio de un trabajo, oficio o arte.
La fuerza muscular, rapidez de movimiento, flexión, movimiento de
las manos y extensión de los dedos, alcanza su punto máximo entre los
25 y 30 años, lo que permite la realización y ejecución eficiente de
deportes o actividades lúdicas.
Las actividades realizadas en la edad adulta temprana, como
bordar, tejer o pintar, por mencionar algunas, son típicas en algunas
mujeres, relacionadas todas ellas con la coordinación motriz fina, en
tanto que algunos hombres pueden elegir deportes como el golf, el billar
o el ensamblado de objetos a escala, que muestran una tendencia mayor
hacia actividades que implican coordinación motriz gruesa; en general, la
natación, escalada o ciclismo, reflejan no sólo una buena
psicomotricidad, sino una condición física adecuada a la edad.
Posterior a esta edad, la destreza manual y agilidad de los dedos
empieza a disminuir; el debilitamiento ocurre en la espalda y en los
músculos de las piernas y un poco menos en los músculos de los brazos,
lo que lleva a elegir otro tipo de actividades.
Una situación cada vez más común entre los adultos jóvenes, es el
uso de fármacos para conciliar el sueño, controlar el apetito o el estrés,
así como el consumo de alguna droga; sustancias que pueden generar
efectos depresores en el Sistema Nervioso Central (SNC) con
consecuencias placenteras y relajantes de manera inmediata; él abuso de sustancias se conceptualiza como un
patrón desadaptativo del consumo de sustancias conducente a
consecuencias adversas que ocurre en ausencia de dependencia de
sustancias. Se ha incrementado la lista de ítems de dos a cuatro, añadiendo
la “incapacidad para cumplir con obligaciones importantes” y “problemas
legales recurrentes relacionados con sustancias
SALUD FÍSICA
Los adultos jóvenes constituyen la parte más sana de la población, en
razón de que en general los órganos, tejidos y sistemas se encuentran
funcionando de manera eficiente y porque se encuentran en la cúspide
de la curva de desarrollo normal, sobre todo, en aquellos casos en que
las adicciones en sus diferentes modalidades no forman parte de su vida.
Pueden presentase algunas alteraciones de origen (es decir, de
nacimiento) o secuelas de enfermedades propias de la etapa anterior,
como gastritis, colitis, acné o hepatitis, por mencionar algunas, que no
hayan sido tratadas y que no sólo tengan repercusión física.
La hospitalización, generalmente ocurre por las siguientes
razones, a saber:
* Embarazo y parto (por la edad es la más común), según la
Organización Mundial de la Salud (OMS), la edad de 20 años es la
más segura para la concepción.
* Accidentes, ya se ha hecho referencia a los automovilísticos,
pero agrupa también los laborales, los ocurrido en el domicilio y
de otra índole.
* Enfermedades, principalmente del sistema digestivo y
genitourinario, con vínculo hacia los hábitos alimenticios
deficientes.
CONDICIÓN FÍSICA
Las personas menores a 40 años son las que generalmente realizan más
ejercicio o deporte, destacándose las actividades de trotar, nadar,
aeróbic, montar bicicleta o practicar golf, fútbol o tenis.
Los beneficios en cuanto a la condición física se manifiesta en:
Mantener el peso corporal deseable de acuerdo con la edad.
Desarrollar músculos.
Hacer más fuertes el corazón y los pulmones.
Bajar la presión arterial.
Disminuir los ataques de corazón, el cáncer y la osteoporosis.
Aliviar la ansiedad y la depresión.
Disminuir los efectos del estrés.
El adulto joven goza de plena capacidad física, pues en esta edad
la fuerza, la energía y la resistencia hallan su punto máximo desde los 25
años, momento en que el cuerpo se ha desarrollado casi por completo.
Corresponde a la edad adulta temprana desde la segunda
etapa, siendo importante conocer la primera.
1. Etapa de adquisición: abarca la niñez y adolescencia,
adquiriendo información y habilidades por sí mismo o como preparación
para participar en la sociedad. Es el momento de la asimilación de todos
los conocimientos impartidos tanto por la escuela como por la familia y la
sociedad en general.
2. Etapa de logros: se inicia a partir de los 19 o 20 años hasta
principios de los 30 años. Corresponde al momento del término de la
educación media superior, por lo que algunos alumnos darán continuidad
a sus estudios, en tanto que otros se incorporarán a la vida laboral, razón
por la que harán uso de lo que saben para obtener competencia e
independencia, en estas dos áreas de la vida.
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MADUREZ
La madurez alcanzada gracias al desarrollo cognoscitivo y moral, faculta
al adulto joven para experimentar relaciones sociales basadas cada vez
más en el compromiso y responsabilidad. Estas relaciones parten de una
aceptación y reconocimiento en primer lugar de un “yo” sano y
diferenciado, capaz de abrir sus fronteras en búsqueda de nuevas y
diferentes experiencias.
Se destaca la vivencia de amor universal, hacia los amigos; el
conyugal, hacia la pareja; el filial, hacia los hijos, y en general hacia todo
lo que merezca ser amado: la naturaleza, el trabajo, Dios.
Establecer nuevas relaciones y
concluirlas en el momento adecuado, sin dolor, apego o culpa, al igual
que hacerse responsable de las consecuencias al termino –hijos,
pensión, trabajo-, es muestra inequívoca de una personalidad madura,
estable y en movimiento.
Vivir en sociedad es una condición necesaria para el desarrollo
integral del ser humano, aprender de las experiencias que aporte, es la
principal tarea de todo ser humano.
DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
Un cambio habitual durante la madurez es la tendencia a expresar
aspectos de la personalidad que se habían reprimo durante la
adolescencia o juventud; en el caso de las mujeres pueden cambiar su
modelo estereotipado, pasando a ser más enérgicas, competitivas e
independientes.
Algunos varones se permiten ser pasivos y dependientes; esto
como consecuencia del aumento de confianza en sí mismos y de la
placidez propia de la edad.
Otra característica es la introspección, ya que mientras los jóvenes
tienden más a la acción, las personas adultas hacia el acto de pensar sobre
sí mismas, analizando lo que han hecho, por qué lo han realizado y lo que
les falta por llevar a cabo.
En esta etapa culmina del proceso de separación-individuación
que se inicia en la infancia con la primera individuación (con ella se
establece la sensación de estabilidad y capacidad para relacionarse con
otros) y se continua con la segunda individuación, o separación
psicológica de los padres en la adolescencia, lo cual se evidencia con la
capacidad de tomar decisiones.
EL AMOR
“El amor es una actividad, no es un afecto pasivo, es un -estar
continuado-, no solo un -súbito arranque-. En el sentido más general,
puede describirse el carácter activo de amor afirmando que amar es
fundamentalmente dar, no recibir”.
Para Erik Erikson, la etapa que corresponde a la edad adulta
temprana es intimidad contra aislamiento, en ella, los jóvenes adultos
deben lograr la capacidad de intimar y establecer compromisos con los
demás, si no lo logran, permanecerán aislados y solos. Para llegar a ella,
es decir, la intimidad, es necesario encontrar la identidad en la
adolescencia.
El compromiso crítico de esta etapa es el de la reciprocidad
verdadera en la pareja amorosa y la virtud que se alcanza es el amor.
El
amor es devoción mutua que subyaga para siempre el antagonismo
inherente de las funciones divididas.
Philip Rice divide al amor en cinco expresiones:
1. Amor romántico: expresado a través de ternura o apasionamiento,
y caracterizado por sentimientos intensos.
2. Amor erótico: donde la atracción sexual, sexo y amor son
interdependientes; en una relación sexual satisfactoria fortalece el
amor de pareja.
3. Amor dependiente: la mutua dependencia como necesidad de
estar juntos, aunque en casos extremos podría llegar a
transformarse en obsesión o comportamiento neurótico.
4. Amor filial: basado en compañía o interés común.
5. Amor altruista: en el que el interés y preocupación genuinos, así
como el dar y recibir son mutuos.
Sternberg propone tres elementos en el amor: intimidad, pasión y
compromiso, de cuya combinación resultan ocho tipos de relaciones, a
saber: ausencia de amor; gusto por el otro; apasionamiento; amor vacío,
romántico, de compañía, ilusorio y finalmente un equilibrio de los tres
elementos.1
EL MATRIMONIO
Se entiende como matrimonio a la relación de pareja formalizada por un
contrato matrimonial, con un ministro eclesiástico o juez de paz; aunque
algunas parejas se unen bajo acuerdos voluntarios, los cuales hacen,
igualmente, a la relación formal y duradera.
La actividad fundamental del matrimonio es la intimidad, ser con el
otro sin perder los límites, el complementarse y completarse, cubrir .
las funciones de la lista, ni todas las funciones que se
establecen a partir del matrimonio.
El matrimonio establece el padre legal de los hijos de una mujer
o la madre legal de los de un hombre. Determina, también, la
legalidad del reconocimiento de los descendientes del otro.
Suele suponer, para uno o para ambos cónyuges, el acceso al
cuerpo y a la sexualidad del otro, el monopolio de la sexualidad del
otro.
Dar a uno o a ambos cónyuges derechos sobre el trabajo del
otro, permite compartir y repartir trabajo tanto público como
privado.
También posibilita los derechos sobre la propiedad del otro,
repartir o compartir los bienes que, real o potencialmente,
pertenecen al otro, o a los otros miembros.
La creación de un fondo común de bienes en beneficio de los
hijos, establece una asociación, o fondo conjunto de propiedades
para los hijos.
Establece alianzas, una relación de afinidad socialmente
significativa entre los cónyuges y sus parientes, de cooperación, o
intercambio, entre el marido y los miembros de la familia de la
esposa, y viceversa o entre las dos ramas.
Una de las primeras crisis en el matrimonio tiene que ver con las
expectativas que la pareja tenía durante el noviazgo, así como la realidad de la convivencia marital diaria.
El diálogo y la buena voluntad ayudan a
subsanar las dificultades; cuando esto no ocurre, será por que las
diferencias son muy grandes o por que las parejas carecen de recursos y
habilidades para resolverlas.
Una de las tareas más difíciles durante la etapa de recién casados, es
llegar a acuerdos, recurriendo sin duda a los modelos aprendidos durante la
vida familiar, de tal forma que se alzará la voz o manoteará, si esa era la
forma de reaccionar del padre, mientras que la mujer puede quedarse
callada para no lastimar con reproches o insultos, tal como lo hacía su
madre.
“Actualizar los estilos de vida para armonizar la convivencia, genera
conflictos muchas veces, empero, la relación adquiere poco a poco mayor
armonía al favorecer la flexibilidad y permitir que ambos ajusten sus pautas
transaccionales para lograr comprometerse en la creación del sistema
conyugal”.
EL DIVORCIO
El divorcio es la disolución del matrimonio o sociedad conyugal ante la ley, lo
cual implica que existió un matrimonio, contrato y, por tanto, que debe
procederse a la extinción de la relación por la vía legal, independientemente
de que sea administrativo, necesario o voluntario.
El divorcio administrativo tiene como principal característica que haya
transcurrido al menos un año de haberse celebrado el matrimonio civil, no
haber concebido hijos o teniéndolos, que éstos sean mayores de 30 años y
no posean alguna incapacidad.
Durante la relación marital, se puede presentar diversas situaciones
que la deterioren en una o más áreas, a saber:
Emocionales: ausencia de hijos, falta de afecto y amor, expectativas
poco realistas o ambiciosas sobre el matrimonio o el cónyuge, inestabilidad
emocional, adicciones, violencia intrafamiliar.
Dinámica familiar: jerarquía y roles disfuncionales, equifinalidad,
centralidad, causalidad, reglas y limites.
Sexuales: disfunciones o alteraciones sexuales, relaciones
extramaritales, orientación sexual distinta a la manifestada al momento de
casarse.
Comunicación: modelo comunicativo deficiente, códigos diferentes.
Acuerdo mutuo: por las razones anteriores.
La falta o disminución de afecto pueden llevar a la pareja a considerar
el divorcio como una opción antes que la relación se dañe más e incluso
repercuta en los hijos, en caso que los haya. Kersten plantea que el
desafecto se presenta en tres etapas: inicial, intermedia y final, y que es en
la última donde el deseo de finalizar el matrimonio se percibe como una
solución.19
LA VIDA DE SOLTERO
En razón de que el matrimonio puede implicar la pérdida temporal del “yo”,
así como un compromiso legal, moral y económico, muchos adultos jóvenes
deciden permanecer solteros, gozando no sólo de libertad, sino de otros
beneficios, como:
Mayores oportunidades de autodesarrollo.
Conocer gente distinta.
Independencia y autosuficiencia económica.
Mayor experiencia y libertad sexual.
Libertad y control sobre la propia vida, decisiones y riesgos.
Estilo propio de vida: profesional, social, activista, pasivo.
Viajar, realizar estudios, entre otros.
Algunas personas han decido seguir solteros y ser padres a la vez, lo
que agrega a esta condición un compromiso quizá mayor con la persona o
los hijos, por las cuestiones morales, económicas y laborales que deben
vivirse y sobrellevarse.
Cuando la soltería se vive en absoluta individualidad, puede presentar
algunas desventajas como la soledad y falta de compañía, frustración
sexual, presión social por prejuicios e incomodidad y falta de integración a
ciertos grupos.
COHABITACIÓN
El término cohabitar formado a partir de los conceptos habitar o habitación,
y el prefijo co, que significa compañía o unión, alude a compartir la vivienda
con otro; en una acepción más restringida, popular y general equivale a la
relación sexual, lo que puede dar lugar a la paternidad y filiación legítima, en
caso de un posterior matrimonio.
También se aplica el término concubinato al hecho de vivir con una
persona sin haberse casado y tener relaciones sexuales.
La cohabitación es un hecho presente en diversas culturas, algunos
estudios revelan que menos de la mitad de las uniones que cohabitan
culminan en matrimonio.
Las personas que han vivido en cohabitación, pueden
presentar las siguientes características:
Comportamiento menos positivo a la hora de resolver problemas.
Se apoyan menos el uno al otro.
Presentan altos índices de violencia doméstica.
Aprueban más el divorcio como solución a los problemas
matrimoniales.
Tienen motivos como la conveniencia, ahorro económico,
compañía, seguridad, y un deseo de alejarse de la familia original.
La cohabitación es cada día un hecho más común, entre los jóvenes,
por las razones ya mencionadas, lo que no atenta contra el matrimonio y la
familia, pero sí propicia la falta de compromiso con la pareja y los hijos,
relaciones poco duraderas y otros problemas sociales, religiosos y morales.
PATERNIDAD
Analizar las diferentes perspectivas teóricas que explican la paternidad,
así como los cambios que se experimentan al tener hijos, para
conceptualizar este evento no sólo como capacidad reproductiva.
La paternidad y maternidad, es casi un hecho universal, explicado por
diferentes teorías psicológicas, en donde la característica principal y común
es el aspecto afectivo.
Freud: explica la maternidad como un deseo instintivo de las
mujeres, por dar a luz y criar hijos.
Erickson: la generatividad es una necesidad básica del desarrollo,
es un deseo de establecer y guiar a la próxima generación.
Funcionalismo: la reproducción sería el deseo de inmortalidad,
como una función recurrente de las costumbres y las instituciones.
Otros teóricos: la paternidad es parte de un proceso natural y
universal propio del mundo animal.
Otros estudios, realizados en parejas con y sin hijos, destacan
como motivación principal el anhelo de establecer una relación
estrecha con otro individuo.
Las parejas de hoy tienen menos hijos y en edades más avanzadas,
que en el pasado, debido a las expectativas académicas y laborales que
tienen las mujeres, por lo que los primeros años de matrimonio pueden
coincidir con la terminación de un ciclo escolar o el inicio de otro;
postergando la llegada de los hijos más allá de los 25 años.
Una maternidad tardía puede presentar desventajas para la madre,
sobre todo en lo que a salud se refiere, ya que los riesgos más graves son
los abortos espontáneos y la infertilidad, así como la diabetes o la
hipertensión al final de la edad adulta temprana.
En promedio, a los 30 años las mujeres se encuentran más seguras
de vivir la maternidad, ya que una vez que han tenido logros profesionales,
pueden asumir el rol materno con plenitud en tiempo y afectividad.
Desde el inicio del embarazo hasta el final del primer año del bebé,
existen cuatro tipos de transición hacia la paternidad, a saber:
1. Transición con poca implicación: poca participación del padre
en el nuevo rol de padres.
2. Transición satisfactoria: ambos cónyuges comparten y
participan en sus roles paternos. Implica alto grado de
compromiso y satisfacción.
3. Transición a solas: mujeres solas a cargo del nuevo rol; sin
apoyo por parte del cónyuge.
4. Transición moderadamente satisfactoria: representa un punto
intermedio en todos los aspectos.
SIN HIJOS
Las actitudes de las parejas frente a la paternidad, responden a situaciones
de tipo económico y personal; ser padres presenta prioridades como
conseguir trabajo y tener una vivienda, así como asumir la responsabilidad
en el cuidado y educación de un nuevo ser humano, aspectos que influyen
en la decisión de la pareja, cada vez más para no tener hijos.
Una nueva generación ha surgido, llamada ‘dinks’, por sus siglas en
inglés -“double income, not kids”, doble sueldo, ningún chico. Son jóvenes
parejas o personas solas, con un ritmo de vida acelerado, que trabajan,
comen y realizan múltiples actividades fuera de casa, sus ingresos son para
su disfrute, únicamente. Gustan de vivir sin complicaciones, por supuesto,
sin hijos.
Los beneficios de no tener hijos se manifiestan en diferentes
aspectos, algunos son los siguientes:
No se preocupan en llevar a los niños a la escuela, ni mucho
menos, pensar en colegiaturas.
Los fines de semana se levantan sin barullo alguno, tranquilamente
desayunan, visitan restaurantes sofisticados.
Cada uno de ellos posee auto y están en vías de liquidar su casa.
Compensan el estrés y su acelerada vida, comprando, usando
artículos y servicios que para muchos son lujos.
Viven en zonas de moda y buen gusto.
Viajan en forma constante a hoteles y spas.
AMISTAD
La amistad tiene su origen etimológicamente en la palabra amigo y ésta a
su vez en amor, por tanto, es una relación afectiva entre dos o más
personas, sin carácter sexual.
Se inicia desde la infancia con mayor frecuencia, pero en otras etapas
de la vida se puede hacer más sólida, pues implica confianza, respeto,
disfrutar de la compañía del otro y comprensión.
Las buenas amistades pueden ser más estables que los vínculos que
se establecen con un cónyuge o amante, porque generalmente son del
mismo sexo. Los amigos constituyen además de compañía, un soporte
emocional al compartir las experiencias positivas y negativas de la vida, en
una sincera relación de empatía, aceptación incondicional, congruencia y
tendencia actualizante.
CAMBIOS FÍSICOS
La edad adulta intermedia abarca de 40 o 45 años hasta los 65,
esperando que al inicio de ella se estén realizado diferentes actividades y
experiencias, como trabajo, matrimonio y crianza, y que al final de la
misma se vivan igualmente sus repercusiones, es decir, la jubilación, ser
abuelos y, a veces, la viudez.
Los estilos de vida personal y profesional han cambiado los roles,
de tal forma que no es raro que un persona tenga a su primer hijo a los
40 años, mientras que otros ya son abuelos, o que se jubilen a los 50
años, en tanto que otros lo hagan hasta los 70 años de edad.
Los cambios físicos son apenas perceptibles hasta que aparecen
deficiencias sensoriales, en la capacidad sexual y reproductora entre
otras.
En relación con la vista, la presbicia, miopía y disminución en la
agudeza visual son muy comunes; con respecto al oído ocurre una
disminución de la capacidad de sonidos con frecuencia más alta,
conocida como presbiacusia
El sentido del gusto también presenta cambios, ya que las papilas
gustativas pierden sensibilidad, por lo que algunos alimentos se perciben
como insípidos.
La sensibilidad al tacto disminuye después de los 45 años y al
dolor después de los 50, lo cual puede agravarse ante enfermedades
como la diabetes.
En esta etapa se experimenta una pérdida en la resistencia por
una baja en la tasa del metabolismo basal, es decir, la cantidad de
energía que se gasta para mantener las funciones vitales.
Algunos cambios visibles y generalizados son los siguientes:
La piel se torna menos tersa y uniforme.
El cabello se encanecerse y adelgaza.
Se gana peso y pierde estatura.
Al absorber menos calcio, la densidad de los huesos
disminuye.
Las articulaciones pueden ser menos flexibles.
Un tema aparte lo constituye la sexualidad, presentándose el
evento biológico más importante en la vida de mujeres y hombres: la
menopausia y el climaterio.
La menopausia es la cesación de la menstruación y por
consecuencia la incapacidad para concebir hijos, lo que típicamente se
presenta alrededor de los 48 y los 52 años.
La reducción de hormona femenina, es decir, estrógenos, son
sofocos, “accesos repentinos de calor” (sensación repentina de calor en
todo el cuerpo debido a la expansión y contracción de los vasos
sanguíneos), dolor muscular, sequedad y ardor vaginal, dolor de cabeza,
insomnio, fatiga, aumento de peso, trastornos urinarios y resfriados.
La administración de una terapia hormonal de remplazo puede
disminuir estos síntomas de forma eficiente.
Aunque el hombre puede ser padre a edades muy avanzadas, se
produce cierta disminución en la fertilidad, en la frecuencia del orgasmo,
y un aumento en la impotencia, además de tener fluctuaciones cíclicas en
la producción de hormonas, lo que se llama andropausia.
La andropausia es un síndrome caracterizado por síntomas y
signos atribuibles a una disponibilidad reducida de andrógenos que
ocurre en el hombre, relacionado con el envejecimiento.
SALUD
Existen algunos factores que influyen de manera indirecta en el estado
general de salud, como en la edad adulta media, a saber: la pobreza, las
influencias en cuanto a género, los factores étnicos y los hábitos
adquiridos en las etapas anteriores.
Los hábitos negativos e irresponsabilidad como el consumo de
cigarros, alcohol, drogas y mantener un estilo de vida sedentario con
poca actividad física, son una causa directa en la incidencia de
enfermedades en la adultez mayor.
Los síntomas físicos más comunes, a veces como reflejo de alguna
enfermedad, son el dolor de cabeza, de estómago y la tensión muscular
junto con la fatiga, los síntomas psicológicos asociados de igual forma
son nerviosismo, ansiedad, tensión, ira, irritabilidad y depresión.
Las enfermedades físicas y emocionales más comunes de la edad
media son el asma, la bronquitis, la diabetes, el cáncer (de mamas,
útero, próstata), desórdenes nerviosos y mentales (irritación o
depresión), artritis, reumatismo, los deterioros de la vista y oído.
Se presenta un mal funcionamiento en los sistemas circulatorio,
digestivo y genito-urinario; sin embargo, muchos de los síntomas o
enfermedades, ya se padecen desde el inicio de la edad adulta
temprana.
Un problema de salud significativo en la edad intermedia es la
presión sanguínea alta, también conocida como hipertensión, el cual
predispone a ataques del corazón, afectando a uno de cinco adultos.
Las tres principales causas que conducen a la muerte entre los 35
y los 54 años son el cáncer, enfermedades del hígado, ataques al
corazón y accidentes; entre los 55 y 64 años, las causas son el cáncer y
las enfermedades del corazón.30
PATRONES OCUPACIONALES
Para todo adulto el trabajo constituye uno de los aspectos más
importantes en esta etapa de vida, debido a que éste permite tener una
independencia económica y emocional, incluso mantener una familia.
En una secuencia cronológica, durante la juventud se ha elegido
una carrera u oficio relacionado con el estilo de vida que se desea llevar,
y es en la edad adulta intermedia cuando se desarrolla como una manera
de autorrealización.
Las elecciones tomadas en esta área de la vida, están en función
de factores personales, como los intereses y capacidades; por factores
familiares, como la profesión de los padres o abuelos, y sociales, como
las carreras de moda o mayor demanda.
La postura frente al trabajo va cambiando con el paso de los años,
siendo más satisfactoria conforme se llega a la edad adulta, siempre que
sea lo que realmente se deseaba hacer y no haya sido influenciada por
factores externos.
La gratificación es intrínseca, cuando lleva a la satisfacción
personal y autorrealización, y extrínseca cuando las condiciones
económicas y laborales en sí son satisfactorias.
Muchos adultos próximos a los 60 años hablan de su trabajo con
base en tres premisas: necesidad de sentirse útiles, satisfacción personal
por la labor a desempeñar
DESEMPLEO
El trabajo cumple con diferentes funciones, además de la remuneración
económica que se recibe por realizarlo, es una manera en la cual la
persona se autorrealiza, es productiva, creativa e independiente, de tal
modo que cuando se pierde, el individuo puede experimentar un
verdadero vacío emocional que lo puede llevar a la depresión o hacia
enfermedades de orden físico.
El desempleo no es solo la pérdida de un trabajo, es haber perdido
uno de los roles más importantes en la vida, el de ser productivo(a) y
proveedor(a), es estar fuera de la estructura económica y social.
Ocurre cuando una persona es despedida, no encuentra trabajo
por tiempo indefinido o es obligada a jubilarse, sin que pueda hacer nada
al respecto, esta situación genera más ansiedad que dejar de percibir
ingresos, por los efectos emocionales que conlleva.
Eisenberg y Lazarsfeld identificaron rasgos de apatía, resignación,
duda sobre si mismo, depresión, baja auto-estima, creencias fatalistas
entre los desempleados que lo ha sido recientemente, sentimiento de
desesperanza, inseguridad respecto al futuro, pérdida de interés,
angustia, dificultad para la concentración, impulsos suicidas y diversasmodalidades de desordenes mentales, deterioro de las relaciones
sociales y, en algunos casos, consumo de bebidas alcohólicas. Si se considera esta pérdida como un duelo, pasará por las etapas
de negación, ira o enojo, tristeza y negociación hasta llegar a la
aceptación, momento en el cual seguramente se busque un nuevo
empleo o iniciar otras actividades
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El ciclo de la vida llega a la última etapa y con ello una serie de
características físicas observables y cuantificables que hacen evidente la
condición de envejecimiento.
En los últimos años la esperanza de vida ha aumentado y con ello
se ha ampliado el tiempo de trabajo, las responsabilidades, y lo más
importante la percepción sobre la vida misma, al considerar que llegar a
los 60 o 70 años no es sinónimo de inutilidad.
La condición de salud de los adultos mayores tiende a ser buena
en general, marcada por enfermedades crónicas, cuyo origen radica en la
juventud y mediana edad, lo que lleva a reconsiderar los estilos de vida
en esas etapas.
Tradicionalmente, se considera que las primeras etapas de vida
son las más adecuadas para desarrollar el intelecto por medio de la
educación formal, descuidando un poco al adulto mayor, al olvidar que
con su experiencia tiene un cúmulo de conocimientos por aplicar, y con
su sabiduría mucho que compartir.
Esta etapa no solo es la última en el desarrollo físico e intelectual,
también lo es laboralmente; el retiro es un hecho que nadie puede evitar
y que por tanto requiere una preparación especial para que el adulto
mayor viva a plenitud este momento, y evite las consecuencias lógicas de
dejar de pertenecer a una estructura económica.
PROCESOS DE ENVEJECIMIENTO
A los 65 años se considera que ha llegado la edad adulta tardía, última
etapa del ciclo de la vida y con ello el arribo de una serie de cambios que
revelan a la vejez como una etapa, y al envejecimiento como un proceso
de vida continúo que se ha recorrido.
El término longevidad se aplica a la especie humana en general,
no a un individuo en particular, y se considera como el tiempo máximo de
vida que se espera viva el ser humano en promedio.
De modo popular, se dice que es la esperanza de vida que tiene
una generación con respecto a la anterior, y que debido a factores
diversos ha aumentado en los últimos años.
La esperanza de vida de los mexicanos llegó a los 75.2 años de
edad en el 2004, según información del Consejo Nacional de Población
(CONAPO), y está a un año, es decir, 76 para ubicarse en el rango de
edad de los países desarrollados. En el caso de las mujeres, éstas se
encuentran entre 5 y 10 % por arriba de los hombres.45
Se destacan dos aspectos importantes en relación a la longevidad,
la salud y la higiene, más que la genética; sin embargo, el envejecimiento
es un proceso universal e inevitable.
El envejecimiento se define como el resultado o suma de todas las
alteraciones que produce el organismo con el paso del tiempo,
conduciendo a variaciones funcionales y a la muerte, hincándose en el
momento en que concluye el desarrollo, siendo esto algo relativo, ya que
puede iniciar a los 30 o 40 años, cuando empieza a declinar la vitalidad.
No todos los individuos envejecen al mismo tiempo, ni todos los
órganos, ni todos los sistemas del mismo individuo lo hacen a la vez.
Dependerá de diversos factores, como la raza, el tipo de alimentación, las
enfermedades, las condiciones ambientales, los contaminantes y los
trastornos psicológicos, entre otros factores tales como el estrés o la
depresión, por mencionar solo algunos, pues depende de cada contexto en
particular
Existen marcadores biológicos o biomarcadores para el
envejecimiento que permiten determinar la edad real (biológica, no
cronológica) de un individuo.
Debido a que el tiempo absoluto es sólo un concepto relativo de
envejecimiento que depende fundamentalmente de las especies y del
bienestar de los grupos.
La determinación de la edad biológica de un individuo es un proceso
multifactorial y requiere no sólo una prueba sino un conjunto de ellas.
Por lo
que es necesario considerar los siguientes marcadores:
* Los antropométricos (por ejemplo, el índice de masa corporal,
el cual decrece con la edad).
* Marcadores psicológicos, como la capacidad de reaccionar a
estímulos sensoriales o de resolver mentalmente operaciones
matemáticas.
* Marcadores fisiológicos, como la capacidad vital o
marcadores bioquímicos, como la tasa de HDL-colesterol o
los valores de glutatión en sangre.
Diversas teorías han explicado por qué envejece el cuerpo, entre las que
destacan el desgaste de órganos y tejidos, la liberación de radicales libres,
autoinmunes, neuroendocrina, del error genético o de la programación
celular; abarcando cada una de ellas algún aspecto que incide en la salud y
el envejecimiento
CAMBIOS FÍSICOS
En general, los cambios tísicos de la edad adulta tardía, son observables,
cuantificables y difíciles de ocultar, porque se presentan en los sistemas,
órganos y sentidos,47 a saber:
* Vista: hipermetropía estable a los 60 años, dificultades
para percibir la profundidad, el color y los cambios
abruptos de la luz; sensibilidad a la luz intensa y ceguera
nocturna, cataratas, áreas nubosas y opacas que causan
visión borrosa, ceguera o glaucoma.
* Oído: dificultades para escuchar sonidos de alta
frecuencia, pérdida moderada o grave del oído,
desorientación espacial y pérdida de equilibrio.
* Gusto: se pierden papilas gustativas y el bulbo olfativo, la
gente come menos y a menudo está desnutrida.
* Fuerza: disminuye claramente y se limita a ciertas
actividades; la coordinación puede volverse “torpe”, pues la
persona necesita más tiempo para reaccionar a un
estímulo (el procesamiento de la información es lento).
* Piel: se vuelve más pálida y manchada, adopta una textura
parecida al pergamino, las varices son comunes.
* Cabello: se torna más delgado y de color gris-blanco,
canicie y calvicie.
* Estatura: disminuye porque los discos de la columna se
atrofian, existe encorvamiento por osteoporosis,
joroba miento, la composición de los huesos cambia,
originando probabilidad de fractura. * Sueño: se tiende a despertar durante la noche y a
presentar dificultad para volver a dormir; sueños ligeros y
menos periodos de sueño profundo y reposo.
Cambios hormonales: disminución de estrógenos,
testosterona, hormona tiroidea e insulinita.
Atrofia de
órganos sexuales.
° Disminución de la masa magra (masa compuesta por
músculos, sin grasa).
° Aumento de la proporción de grasa en el organismo.
° Incremento del contenido de lipofuscina (pigmento) en las
células, entre más lipofuscina más vieja la célula.
° Desprotección de las células viejas frente a la acción
nociva de las moléculas reactivas de oxígeno.
° Dificultan para el mantenimiento de la homeostasia, típica
perturbación de los organismos envejecidos.
LA SALUD
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como un
estado de equilibrio u homeostasis, en los aspectos físico, psicológico y
social. No solamente la ausencia de enfermedades; algunas instituciones
han incluido el aspecto espiritual y trascendente.
En general, muchos adultos tienen buena salud al inicio de la etapa,
“las personas mayores que trabajan solo han tenido, de media, cuatro o
cinco ausencias de trabajo en un año, índice similar en trabajadores más
jóvenes.”
La mayoría de los adultos mayores acuden al médico en una
proporción de seis a cinco en relación con los jóvenes, lo cual revela dos
cosas: una, que los adultos mayores están en condiciones de salud
favorables, o que los jóvenes se están deteriorando físicamente más rápido
En un organismo envejecido existe una mayor susceptibilidad a las
enfermedades de diversa índole, una respuesta clásica a esto, es que el
sistema inmunológico se encuentra muy debilitado.
Algunas de las enfermedades que se asocian con la vejez, son las
crónicas, las que han sido adquiridas aproximadamente a los 30 años, como
la artritis, diabetes, enfermedades cardiacas, reumatismo o lesiones
ortopédicas; el mal de parkinson es un caso relativamente nuevo en esta
edad.
Las afecciones agudas como los resfriados y las gripes, son menos
comunes en la vejez, pero una de éstas no atendida o mal cuidada, pude
degenerar en una bronquitis; lo mismo ocurre con las osteopatías que
desembocan en fracturas, o las metabólicas, como la diabetes, que a su vez
altera el funcionamiento de los riñones y los sentidos, así como la
hipertensión, que puede llevar a infartos o derrames cerebrales.
Podría hacerse una relación de todas estas enfermedades y en todos
los casos se encontraría siempre un antecedente, lo que lleva a considerar
que debe existir una prevención, que incluya plan de cuidados, alimentación,
ejercicios, higiene, entretenimiento y ocio.
La conceptualización de salud incluye al aspecto psicológico, lo que
significa un equilibrio entre las diferentes funciones del pensamiento, de las
emociones, sentimientos y las formas conductuales de expresarlas.
Las enfermedades y trastornos mentales más comunes, son los
siguientes: delirio, depresión, demencia senil, ideación suicida,
esquizofrenia, Alzheimer, trastorno de ansiedad, fobias, trastorno por
intoxicación, trastorno somatomorfo y trastorno de pánico.
Las tendencias actuales en cuanto a preservación y conservación de
la salud, están haciendo uso de todos los recursos disponibles para
aumentar la longevidad, no sólo en cantidad, sino en calidad, esto incluye:
° Alimentación sana y adecuada a la edad y requerimientos del
adulto mayor
° Suplementos alimenticios para compensar lo que el cuerpo no
produce y necesita.
° Ejercicio guiado por especialistas.
° Terapias psicológicas, ocupacionales, risoterapia y logoterapia
° Tratamientos médicos, geriátricos y gerontológicos.
° Uso de casas de descanso.
ASPECTOS DEL DESARROLLO INTELECTUAL
Una forma de evidenciar el declive en la capacidad intelectual, en la edad
adulta tardía, es mediante los test de inteligencia. Hay casos en los que
se han encontrado índices menores del CI; esto se atribuye al deterioro
neurológico, a las limitaciones físicas-sensoriales, a los factores
psicológicos (actitud derrotista), a la inadecuación de las tareas, a la
discontinuidad en la actividad intelectual y al descenso terminal.
“No se puede hablar de una disminución de la inteligencia. Lo que
se modifica es únicamente la rapidez de la capacidad de reorientación y
combinación”. Los adultos tardíos son capaces de aprender destrezas nuevas,
siempre que se les dé el tiempo necesario para hacerlo (ya que requieren
mayor tiempo que un joven), que se les estimule y tenga la paciencia
suficiente para hacerlo.
Debido a que el mayor decremento se presenta en la incapacidad
operacional de la memoria a corto plazo, especialmente en la utilización
de estrategias de codificación, organización y recuperación de la
información, que hace más difícil el aprendizaje en la resolución de
problemas, se han creado programas de entrenamiento que ayudan y
posibilitan el procesamiento de la información, reducen las diferencias en
recordar e invierten los declives en las habilidades de inteligencia fluida.
Como consecuencia de la disminución en memoria e inteligencia,
se ven afectadas otras funciones mentales como la creatividad,
percepción, sensación o imaginación. Nancy Denney afirma que las
personas mantienen las habilidades ejercidas (o utilizadas) mientras que
suelen mostrar una decadencia en las no ejercitadas, de ahí que quien
pasó su vida sin detenerse a mirar y analizar, en esta etapa de la vida no
desarrollará la capacidad de observación y análisis, por ejemplo. La
sabiduría como conocimiento pragmático, permite que el adulto mayor
posea un gran desarrollo de la comprensión por medio de la experiencia
y la capacidad para aplicarla en asuntos importantes.
Según Paul Baltes, la sabiduría presenta cinco características:
1. La persona que tiene vastos conocimientos declarativos:
posee estrategias prácticas y teóricas para problemas
concretos mediante la abstracción de los conocimientos
adquiridos.
2. Conocimientos procedimentales.
3. La vida es un contexto de aspectos interrelacionados. Las
personas se relacionan unas con otras. El otro se relaciona
con muchas otras cosas.
4. La persona sabia es consciente de que los juicios y los
conocimientos son relativos, según los problemas de la vida.
Nunca se encuentran con dos problemas iguales.
5. La persona sabia tiene una conciencia que en último
término, por mucho que sepa, siempre tiene incertidumbre,
no puede hacer predicciones.
Hay que asumir que las
decisiones son riesgos y tiene que saberse equivocar. El deterioro de las facultades intelectuales puede ser algo previo a
la muerte, ya que antes de que esto ocurra, se puede presentar la caída
terminal que ha sido explicada como “disminución repentina y acusada de las destrezas intelectuales unos pocos meses/años antes de la
muerte”.
EDUCACIÓN EN LA EDAD ADULTA TARDÍA, TRABAJO Y RETIRO
Después de los 65 años de vida, pensar en estudiar formalmente
requiere contar con los recursos económicos y con las instituciones que
oferten áreas de formación para adultos, como son el Instituto Nacional
para la Educación den los Adultos (INEA), y en los estados, la
Universidad para la Tercera Edad, así como los Centros de Capacitación
para el Trabajo Industrial (CECATI).
La educación no formal se ha visto favorecida con la presencia de
los medios de comunicación, hoy también de educación e instrucción, a
través de publicaciones para adultos, programas televisivos, uso de
internet, audiolibros, etcétera.
La educación como proceso integral, puede tener algunos vacíos
ya que la escuela, familia, sociedad e instituciones formadoras no
pueden atenderlos de manera eficiente, enfocándose la mayoría de la
veces al aspecto cognitivo; la edad adulta tardía es quizá la etapa de
vida con la oportunidad para lograr ese equilibrio, para aprender por
placer y tal vez para prepararse para el retiro laboral total.
Es así que la transición que habrá de ocurrir entre el trabajo y el momento del retiro puede significar un cambio trascendente en la vida del adulto mayor; como ya se ha mencionado supone perder o reducir los ingresos e independencia economía, pero es importante la perdida de la identidad profesional, el status social, compañerismo y estructura cotidiana del tiempo y actividades.
Existen tres momentos de jubilación:
1) Temprana: antes de los 65 años, debido a una mala salud, no
querer trabajar más o por despido.
2) En su momento: 65 años, implica mala salud o aspectos
legales.
3) Tardía: más de 65 años, y corresponde a quien tiene un
negocio o requiere recursos económicos.
En cualquier caso, supone un cambio brusco de la actividad a la
inactividad y aunque se considera un proceso continuo del cual se está
enterado, no deja de ser impactante, por tal razón se plantea como una
serie de etapas que van preparando para cuando esto llegue finalmente.
En los años de 1970, Atchley propuso las siguientes fases:
* Fase de prejubilación:
La persona se plantea expectativas
sobre cómo será la jubilación y establece objetivos más o
menos alcanzables.
* Fase de luna de miel:
En la que se intenta hacer todo lo que se
deseó y no se pudo cuando se trabajaba.
* Fase de desencanto:
Al no cumplirse las expectativas y no
encontrar actividades satisfactorias.
* Fase de reorientación:
En la que se empiezan a formar
expectativas más realistas sobre la jubilación.
* Fase de estabilización:
Consigue un ajuste entre las
percepciones y la realidad.
La actitud con la cual la persona enfrenta el momento del retiro,
ayudará a transcurrir por la etapas de forma más fácil y tranquila, por
ejemplo, una actitud positiva permite visualizar y aprovechar las ventajas
de estar libre de obligaciones laborales.
Aunque las actitudes hacia la jubilación son muy variadas, se
pueden ubicar cinco: rechazo, aceptación, liberación, oportunidad y De las actitudes positivas depende en gran medida que la salud
física y emocional no decaiga tras el retiro, que se disfrute esta nueva
etapa y se aproveche mejor el tiempo libre; que exista bienestar en
general.
Todas las personas mayores son supervivientes, es un premio que
no todos los detractores jóvenes vivirán lo suficiente para proclamarse de
sí mismos, éste es el único hecho que describe a una persona mayor.
TEORÍAS SOBRE EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
Para Erickson corresponde la edad adulta tardía con la octava fase del
desarrollo psicosocial: integridad del yo frente a la desesperación. La
integración es la culminación de las siete etapas anteriores, habiendo
obtenido éxito en cada una de ellas: implica amor al yo humano,
aceptando la vida que se ha llevado, sin deudas pendientes por lo que no
pudo o debió hacer.
Las personas que llegan a esta etapa, sin aceptar lo forma en que
han vivido, pueden caer en la desesperación al percatarse que no tienen
tiempo para realizar los cambios y hacer las cosas bien, porque no se
puede empezar de nuevo.
Según David Levinson, las personas que no se han evaluado
continuamente y modificado sus estructuras de vida, pueden llegar a ser
desesperadamente temerosas de la muerte; de modo contrario, quienes
han aceptado su vida, pueden admitir de manera más fácil, la
inevitabilidad de la muerte.
La etapa de la integración no significa que a la persona adulta
mayor, no le preocupen los problemas de la sociedad y que en algún
momento no le provoquen desesperación al darse cuenta que no puede
hacer nada por cambiar el estado de cosas.
Para Jung, la individuación y trascendencia son dos elementos
básicos en el desarrollo saludable de la madurez, ya que en esta etapa
puede surgir el verdadero yo mediante el equilibrio o integración de las
partes en conflicto de la personalidad, incluyendo aquéllas no
reconocidas o aceptadas.
Al hacerlo, la gente cambia su preocupación hacia su yo interno y
lo espiritual, renunciando a la imagen de la juventud y reconociendo su
mortalidad.
Karen Horney, con su teoría de la neurosis, expresa que ésta es
una forma de hacer más llevadera la vida como una manera de control
interpersonal y adaptación. Estableció 10 patrones de necesidades neuróticas, de las cuales las siguientes corresponden a la edad adulta
tardía.
- Necesidad neurótica de afecto y aprobación, indiscriminadamente
se busca complacer a los demás y ser querido por ellos.
- Necesidad neurótica de poder, de control sobre los demás, de
omnipotencia. Usualmente acompañada de un rechazo por la
debilidad, y una fuerte creencia en los propios poderes racionales.
- Necesidad de admiración personal, algunas personas están
desesperadas en ser admiradas; su miedo se centra en no ser
nadie, no ser importante y no tener sentido sus acciones.
- Necesidad neurótica de autosuficiencia e independencia; la
persona siente que no debería necesitar de nadie nunca, por lo que
tiende a rechazar la ayuda y a comprometerse en una relación
afectiva.
De la teoría del yo de Carl Rogers, el concepto de vivencia
existencial en la edad adulta tardía corresponde a vivir en el aquí y
ahora, como una tendencia a mantenerse en contacto con la realidad, sin
insistir en vivir en el pasado ni en el futuro; el primero se ha ido y el
último ni siquiera existe.
El otro postulado de Rogers, es la tendencia actualizante, como
capacidad latente o manifiesta, de comprenderse a sí mismo y de
resolver sus problemas de modo suficiente para lograr la satisfacción y la
eficacia necesaria.
ASPECTOS RELACIONADOS CON EL ENVEJECIMIENTO
Una persona mayor que vive con su familia, está más estimulada,
es más alegre y dinámica que aquélla que vive sola o que está internada
en un asilo o residencia para mayores. De hecho, las personas mayores
que viven solas son las que más alteraciones psíquicas sufren y las que
más expuestas están a las enfermedades, a la depresión y a los
síntomas neuróticos.
Es probable que los padres de edad avanzada se depriman
cuando por enfermedad, carencia económica o cualquier otro motivo se
ven en la necesidad de depender de la ayuda de los hijos, la
dependencia puede ser desmoralizante, pues los padres no desean ser
una carga para los hijos, ni agotar los recursos de éstos. Los padres
también pueden deprimirse si sienten que sus hijos no los cuidan.
Los conflictos también tienen lugar por las diferencias de opinión,
por la brecha generacional existente entre unos y otros. Stassen y
Thompson observaron que esta situación lleva a que, en muchas
ocasiones, las relaciones entre las distintas generaciones sean
superficiales, puesto que a ambas les preocupa no entrometerse en la
vida del otro.
En la cultura iberoamericana lo más identificable en la relación
familia –tercera edad, es el rol de la abuelidad.La buena relación que se establece entre nietos y abuelos
constituye una experiencia positiva, es una fuente de renovación y
vitalidad, pudiendo sentirse orgullosos de los logros de los nietos, como
alguna vez lo fueron de los hijos; lo funcional de la relación, en parte, se
debe a que los abuelos no tienen obligaciones, responsabilidades ni
conflictos.
Otro aspecto relacionado con la vejez es la viudez; debido a que la
expectativa de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres, son
éstas las que por lo regular tienden a quedar viudas.
Algunos autores
mencionan que las mujeres superan de mejor forma la pérdida de su
pareja debido a que el contexto sociocultural les permite expresar
abiertamente sus emociones y buscar el apoyo de sus familiares y
amigos, en tanto que los hombres vivencian la viudez con mucho mayor
soledad, debido a que por lo regular no expresan sus sentimientos y se
les dificulta buscar y aceptar ayuda.
Como consecuencia, de la jubilación y viudez, el tiempo libre es
una constante en los adultos tardíos, que tendrá que invertirse en
algunas actividades, como juegos, paseos, voluntariados sociales,
participación en clubs para los mayores, etc., que despierten en ellos la
ilusión que los haga sentirse estimulados y, sobre todo, miembros de un
grupo social.
RELACIONES PERSONALES
Es importante que las personas de edad avanzada cuenten, por lo
menos, con un amigo, pues esto les permitirá no perder contacto con la
sociedad y ajustarse mejor a los cambios sufridos por la pérdida del rol
laboral.
Aquéllos que tienen un círculo activo de amigos son más felices y
saludables, realizan más actividades en grupo y mantienen relaciones
que los ayudan a amortiguar el impacto del estrés en la salud física y
mental.
Las personas que pueden confiar sus sentimientos y pensamientos
y pueden hablar acerca de sus preocupaciones y sufrimientos con
amigos, enfrentan mejor los cambios y las crisis del envejecimiento.
La intimidad es otro beneficio importante de la amistad para las
personas de edad avanzada que necesitan sentirse valorados y queridos
a pesar de las pérdidas físicas.
es cierto que es una construcción sociocultural, ya que no es
bien aceptado que los adultos tardíos expresen su sexualidad, lo que
lleva a reprimirla, para no ser objeto de críticas o bromas.
Al hablar de sexualidad en esta etapa, se hace referencia al
erotismo (afecto, las caricias, las palabras, etcétera), y no sólo a la
relación sexual que implica el coito, pero sobre todo se refiere a la
compañía de un cuerpo al dormir.
Una relación poco analizada, pero que existe e incluso se sugiere
terapéuticamente, es la que se establece con una mascota; en el caso de
una persona de edad avanzada, la posible aparición de la temida
melancolía, ya sea por la viudez o por la imposibilidad de ser cuidado por
su familia, puede hacerse más llevadera con una mascota; un perro o un
gato proporciona cariño, compañía y mantiene entretenido, e incluso
ejercitará al dueño.
LA MUERTE
La muerte es un suceso que se presenta, independiente de la edad, nivel
socioeconómico o status que se tenga, puesto que, como dice la doctora
Elizabeth Kubler, “se trata de un acontecimiento puramente humano, de
la misma manera que lo es el proceso natural de un nacimiento”.
Algunas características de la muerte como cese de las funciones
físicas son las siguientes:
° Paradójica: para entender la muerte hay que entender la vida.
° Cotidiana: sucede a diario, en cualquier lugar.
° Natural: es parte del ciclo vital.
° Indeterminable: nadie sabe cómo, cuándo y dónde.
° Universal: todos los seres vivos, mueren.
° Única: toda persona tiene su propia muerte.
° Es un proceso: se inicia desde el nacimiento.
° Ucrónica: fuera de todo tiempo, nunca es tiempo para morir.
° Solitaria: al morir cada quien se va solo.
° Incomparable: no se puede comparar con otra muerte.
Existen, sin embargo, diferentes tipos de muerte, siendo posible
que coexistan dos o más al mismo tiempo, antes de que llegue la física.
Se considera que el adulto mayor está experimentando una muerte
emocional cuando ha dejado de vincularse con otros, de sentir,
emocionarse y establecer nuevos nexos, aun cuando la familia y amigos
estén presentes.
La muerte intelectual puede ocurrir cuando se deja de aprender o
se considera que ya se sabe lo suficiente para las actividades que realiza
y los años que le quedan por vivir.
La muerte social ocurre cuando las relaciones con otras personas
que no pertenecen a la familia, ha dejado de existir, por lo que se
mantienen aislados del mundo, experimentando incluso temor ante los
extraños.
En cuanto a la espiritualidad, puede presentarse también una
pérdida en la fe, en las creencias y la trascendencia, lo que genera
preocupación y ansiedad, ante la incertidumbre acerca de lo que ocurrirá
al momento de morir.
El Instituto Mexicano de Tanatología señala que la mejor forma
de disminuir el sufrimiento ante la muerte cercana, es mediante un
proceso de toma de conciencia, que permita que la persona mayor o el paciente, se desahogue.
Para lograrlo, se trabaja con los siguientes
aspectos:
1. La aceptación de la muerte inminente. Ayudar a comprender su
naturaleza, de tal modo que viva positivamente la última etapa de
su vida.
2. Adueñamiento de la propia muerte. Que la persona resuelva sus
problemas, que exprese su voluntad, que considere su muerte
como parte de su crecimiento como ser humano.
3. Aprovechamiento del tiempo que quede de vida. Considerar el
último tiempo como una oportunidad para lograr, en la medida de
lo posible, concretar sueños, anhelos, objetivos.
4. Encontrar un sentido a la propia vida.
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